Su labor como profesor, la intensa acción pública que ejerció, su profunda implicación cultural y política, las personas con las que se relacionó y los paisajes de aquellos lugares que conoció, cimentaron su vida y forjaron su extensa obra. Autor inquieto y rebelde, paradójico y contradictorio, irreductible, inmerso en la duda constante, creó un personalísimo mundo. Como uno de los escritores más representativos de la generación del 98, dejó para las generaciones venideras un gran número de obras, artículos y correspondencia. Cabe destacar el intercambio de cartas que mantuvo a lo largo de su vida con más de seiscientas mujeres de muy variadas nacionalidades, muchas de ellas de gran trascendencia en el mundo intelectual. Así el proyecto Bajo pluma de mujer profundiza en esta relación epistolar.
Unamuno fue una persona con multitud de intereses e inquietudes
Además de sus otras muchas facetas cultivó numerosas aficiones como el dibujo, cuyo interés lo llevó a recibir clases de Antonio de Lecuona. También la papiroflexia con amplias reflexiones en Apuntes para un tratado de cocotología o el ajedrez, cuyo reflejo se encuentra en algunas de sus obras como Don Sandalio, jugador de ajedrez, o Niebla, así como en numerosos artículos y menciones a partidas de ajedrez durante el destierro. Transmitió estas aficiones a sus hijos y en el día de hoy algunos de sus descendientes cultivan alguna de ellas.
Además de sus otras muchas facetas cultivó numerosas aficiones como el dibujo, la papiroflexia o el ajedrez.
A lo largo de sus 72 años de vida, realizó numerosos viajes y excursiones
A lo largo de sus 72 años de vida, realizó numerosos viajes y excursiones por motivos personales, profesionales o académicos e incluso políticos, dejando un importante legado de anotaciones y narraciones sobre sus visiones en numerosos escritos para conocimiento de expertos y curiosos. A continuación se mencionan algunos de los viajes que dejaron una huella más profunda.
En el verano de 1889, a sus veinticinco años, Unamuno, acompañado de su tío Claudio, hizo un viaje por Italia y Suiza con final en París, donde visitó la Exposición Universal y su mayor atracción, la recién inaugurada Torre Eiffel. Durante los 49 días que duró el viaje, fue anotando en un cuaderno lo que veía, pensaba y sentía.
En 1917, ya con cincuenta y tres años viaja de nuevo a Italia invitado por el gobierno italiano a visitar el frente, junto a otros cuatro intelectuales, Américo Castro, Luis Bello, Manuel Azaña y Santiago Rusiñol.
En julio de 1924 regresó de nuevo a París, esta vez como exiliado voluntario, donde permaneció un año. Se alojó en el hotel Novelty, ubicado en el número 2 de la calle La Pérouse, donde la embajada de España en Francia le dedicó un sentido homenaje colocando una placa conmemorativa de su estancia. En este lugar se inicia la ruta que el Instituto Cervantes lanzó en 2013 en recuerdo de los lugares que marcaron su permanencia en la capital francesa.
Realizó numerosos desplazamientos a Portugal a compartir momentos de esparcimiento con sus colegas portugueses como Eugénio de Castro, Guerra Junqueiro…
A principios de 1936 inicia el que sería su último viaje. Se desplaza a Londres con motivo de su nombramiento como doctor honoris causa por la Universidad de Oxford. Fueron unos días de intensa actividad académica, compartiendo conversaciones y momentos de ocio con intelectuales de la talla de H. G. Wells.
Conoció profusamente Salamanca, donde desarrolló la etapa más importante de su vida. En muchos de los rincones dejó una importante huella, que queremos compartir con aquellos que habitan o visitan la ciudad
Lugar de paso habitual para acudir a sus charlas de café en el Novelty o acercarse a las tertulias del Casino.
Uno de los medallones de la Plaza Mayor está dedicado a Miguel de Unamuno. Fue inaugurado el 31 de diciembre de 1986, cincuentenario de su muerte.
En el edificio del Ayuntamiento se encuentra el balcón desde el cual Miguel de Unamuno proclama la llegada de la República el 14 de abril de 1931.
Nuestro autor era un habitual del café Novelty, en donde se le podía ver charlando distendidamente mientras hacía alguna de sus figuras de papiroflexia o retrataba a sus compañeros de mesa en las libretas de pequeño tamaño que siempre llevaba consigo en el bolsillo.
El llamado «Casino de los Señores» era frecuentado por la burguesía salmantina a la vez que estaba fuertemente vinculado a la cultura. Las famosas tertulias de Unamuno que se celebraban aquí, congregaban a numerosos catedráticos, la mayoría de ellos socios de esta casa. Socio activo del casino llegó a ser su presidente.
"En este patio que se cierra al mundo
y con ruinosa crestería borda
limpio celaje, al pie de la fachada
que de plateros
ostenta filigranas en la piedra,
en este austero patio, cuando cede
el vocerío estudiantil, susurra
voz de recuerdos."
Patio de Escuelas, sobre el que escribió en su poema “Mi Salamanca”.
Paraninfo, en el edificio de Escuelas Mayores, fue escenario del enfrentamiento con el general Millán Astray el 12 de octubre de 1936.
Aula Unamuno, una de las aulas dedicadas a personalidades vinculadas a la Universidad de Salamanca. Destaca la escultura en bronce de su cabeza, obra de Agustín Casillas.
Contigua al edificio de Escuelas Mayores está la Casa-Museo Unamuno, antigua residencia del escritor durante su primera etapa como rector.
Antigua sede de la Facultad de Filosofía y Letras y actualmente de Filología donde Unamuno fue profesor y decano.
En su interior se encuentra el busto realizado por Victorio Macho durante el exilio de Unamuno en Hendaya. Inaugurado en 1934 durante los actos del homenaje nacional al escritor con motivo de su jubilación.
A la que se traslada en 1914 al tener que dejar el rectorado de la Universidad y donde fallece el 31 de diciembre de 1936.
A su alrededor está la plaza de Monterrey, con el palacio de la Casa de Alba, la plazuela y calle de las Úrsulas, el convento franciscano femenino de la Anunciación y el Campo de San Francisco, zona habitual de paseo y charlas de Miguel de Unamuno.
Encontramos la escultura de Pablo Serrano, inaugurada en 1968, donde todos los 31 de diciembre el Ayuntamiento organiza un homenaje y ofrenda floral recordando su fallecimiento.
Los restos de Unamuno se encuentran en la galería de San Antonio, es una de las tumbas más conocidas y visitadas. En él se leen sus versos.
"Méteme, Padre Eterno, en tu pecho,
misterioso hogar,
dormiré allí, pues vengo deshecho
del duro bregar"











